domingo, 8 de noviembre de 2020

Para Vilchis

Vas. Vienes. Llegas. Regresas. Estás. 

Y enmudeces a quienes te conocemos y a quienes no. Sorprendes. Asombras. Maravillas. Uno se pregunta si eres real, si eres una especie de superhéroe o una especie de ángel. Algo con alas, algo que no es de aquí, alguien con magia. Sí, nos llenas de polvos mágicos y no lo podemos creer. Nos dejas estupefactos, nos paralizas, nos llenas de preguntas, de misterio. De tranquilidad.

Porque vas por el mundo, por la vidita, caminando firme, seguro, con fuerza. Entonces imagino que tus días son una cantidad infinita del momento exacto, preciso, en que una canción estremece, la conjugación perfecta de las notas, el momento que te oprime el corazón, el minuto 2:19. El momento que te detiene, te cierra los ojos y sin darte cuenta te abandonas, le permites invadirte por completo. Le perteneces. Y te llena los pulmones, el pecho, las arterias. Te sofoca, te libera, te esfuma. Te absorbe... y súbitamente te regresa. Y ya eres otro, ya estás completo, diferente... y quieres más. Siempre más. Siempre eres ese momento.

Entonces lo entiendo todo. Porque daría mi reino para nunca dejar de sentir ese estremecimiento, porque repito la canción una y otra vez, porque es maravilloso sentir. Y te leo, te escucho, te veo... y cierro los ojos, los aprieto con fuerza mientras pido que todos tus sueños se hagan realidad, mientras deseo que solo te pasen cosas buenas, que descubras muchísima música, que tengas interminables caminatas y que veas muchos, demasiados, amaneceres.

Vas. Vienes. Llegas. Regresas. Estás. Gracias por estar.

https://www.youtube.com/watch?v=IonuSP1dTSU